Mañana es 1 de septiembre. Antes de que la inercia decida cómo acaba tu año, esta es la vuelta al cole de tu pyme: cinco revisiones que caben en una semana.
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Cada año pasa lo mismo. La primera semana de septiembre se va en vaciar la bandeja de entrada y en apagar lo que se quedó ardiendo en agosto. Cuando levantas la cabeza es 15 de octubre, el último trimestre ya está lanzado, y las urgencias de siempre vuelven a mandar sobre lo importante de siempre.
Este artículo es la alternativa. No es un plan estratégico ni una lista motivacional: son cinco revisiones concretas, ordenadas por lo rápido que devuelven el esfuerzo. Ninguna necesita consultor. Todas caben entre hoy y el viernes.
Cinco revisiones para la vuelta al cole de tu pyme
1. Cobros: qué te deben del verano
Empieza por aquí porque es donde hay dinero parado. Las facturas que emitiste en junio y julio han pasado el verano madurando en la carpeta de «pendiente» de tus clientes, y agosto no ayuda: con media España de vacaciones, muchos pagos se corren al siguiente ciclo sin que nadie tome la decisión de retrasarlos. Simplemente pasa.
Según el Observatorio de Morosidad de CEPYME, el periodo medio de pago entre empresas en España ronda los 80,5 días — muy por encima del máximo legal de 60. Si tu cliente medio paga a 80 días, la factura de junio se cobra, con suerte, a mediados de septiembre. Y casi siempre porque alguien la reclamó.
La revisión: saca la lista de facturas vencidas y no cobradas, ordénala por importe y dedícale una mañana. Las tres primeras, por teléfono; un email se ignora mucho mejor que una llamada. No hace falta ponerse serio: un «te escribo para cuadrar mi previsión de septiembre» cobra igual y quema menos.
Y si quieres que esto deje de ser un susto estacional, convierte esa lista en una previsión de cobros y pagos de las próximas semanas. En septiembre publicaremos cómo montar una previsión de tesorería a 13 semanas sin más herramienta que una hoja de cálculo.
2. Licencias: lo que se renueva solo en otoño
Buena parte de los contratos anuales de software se firmaron en algún septiembre u octubre pasado. Eso significa que se renuevan solos en las próximas semanas, a menudo con subida de tarifa incluida y con el aviso —si lo hay— en un email que nadie abre.
Los análisis de mercado sitúan de forma consistente en torno a dos tercios las licencias que no se usan o se usan por debajo de lo que se paga. No hace falta que tu caso sea tan grave para que la revisión compense: una sola herramienta zombi de 50 € al mes son 600 € al año que salen de caja sin devolver nada.
La revisión: exporta los cargos recurrentes de los últimos doce meses del banco y de la tarjeta, y hazle a cada uno la única pregunta que importa: ¿quién lo ha abierto desde junio? Si la respuesta es «nadie», cancela antes de la renovación, no después. Sobre por qué las empresas acumulamos software que nadie abre —y qué dice eso de cómo compramos tecnología— escribimos aquí.
3. Precios: la última ventana del año
Si tus costes han subido en el último año y tus tarifas no, ese margen no se ha perdido en ningún sitio misterioso: se lo ha comido la diferencia. Y la vuelta del verano es la última ventana práctica para corregirlo, porque una subida de tarifas seria se comunica con uno o dos meses de antelación y se aplica en enero. Quien no revisa precios en septiembre suele acabar no tocándolos otro año más.
Ojo: la revisión no es «subir precios». Es saber. Coge tus cinco productos o servicios principales y calcula el margen real de cada uno con los costes de hoy —salarios, proveedores, suministros—, no con los de la última vez que hiciste el escandallo. A veces la conclusión es que no hay que tocar nada. A veces descubres que tu producto estrella es el que menos gana. En los dos casos, es mejor saberlo en septiembre que descubrirlo en el cierre.
4. Previsión de cierre: tres números
No hace falta un modelo financiero. Hacen falta tres números apuntados donde los veas:
- Ventas a 31 de diciembre. Lo facturado de enero a agosto más una estimación honesta del último cuatrimestre, usando el año pasado como referencia y ajustando por lo que sabes que es distinto.
- Resultado estimado. Calculado con los márgenes reales de la revisión anterior, no con los del presupuesto que hiciste en enero.
- Caja a 31 de diciembre. La caja de hoy más los cobros y pagos ya comprometidos, sin olvidar las pagas extra ni los impuestos del cuarto trimestre, que llegan todos a la vez.
Con esos tres números se decide el trimestre: si puedes contratar, si conviene adelantar una inversión o si toca frenar. Sin ellos, se decide por sensaciones — y las sensaciones, alimentadas por datos a medio actualizar, fallan más de lo que parece. Lo contamos en tus datos mienten.
Si trabajas con contable o gestoría, este es el encargo de la semana. Es también, dicho de paso, el tipo de previsión que un myCFO te deja encima de la mesa cada mes sin que tengas que pedirla.
5. El calendario del último trimestre
Entre septiembre y diciembre no solo está la campaña de fin de año. Hay al menos tres citas que conviene apuntar ya, porque las tres se gestionan mejor con meses que con semanas:
| Cita | Cuándo | Qué hacer esta semana |
|---|---|---|
| Presupuesto 2027 | Octubre–noviembre | Reservar las sesiones en el calendario. Un presupuesto hecho a la carrera en diciembre es un trámite, no una decisión. |
| Verifactu | 1 de enero de 2027 (sociedades) · 1 de julio de 2027 (autónomos y resto de obligados) | Preguntar a tu proveedor de facturación si estará adaptado y en qué fecha. Por escrito. |
| Factura electrónica obligatoria (Ley Crea y Crece) | Sin fecha: los plazos del reglamento (RD 238/2026) — 12 o 24 meses según facturación — solo contarán desde una orden ministerial aún sin publicar | Seguirla de cerca. Todavía no hay que contratar nada «para cumplir». |
Las fechas de Verifactu son las que fijó el real decreto-ley aprobado en diciembre de 2025, que aplazó un año el calendario original. Y sí, Verifactu y la factura electrónica se confunden constantemente: no son lo mismo, no llegan a la vez y no exigen lo mismo. La diferencia la explicamos con calma en Verifactu o factura electrónica.
Septiembre, en este blog
La quinta revisión tiene trampa: casi cada fila de esa tabla da para un artículo entero. Por eso en septiembre este blog cambia de ritmo. Publicaremos lunes, miércoles y viernes, y el calendario está construido sobre exactamente estos temas: la previsión de tesorería a 13 semanas, qué te obliga de verdad la normativa que viene, cuánto cuesta un proyecto de IA sin letra pequeña y cómo montar el presupuesto de 2027 sin que sea un copia-pega del de 2026.
Y si la vuelta al cole te ha dejado con ganas de ordenar la parte digital de una vez, el mejor punto de partida sigue siendo la hoja de ruta digital de 90 días: el último cuatrimestre da para ejecutarla entera y con margen.
- Bloquea dos horas antes del viernes para las revisiones 1 y 2: facturas vencidas reclamadas y cargos recurrentes repasados. Son las dos que devuelven dinero antes.
- Encarga (o hazte) los tres números del cierre — ventas, resultado y caja previstos a 31 de diciembre — aunque sean aproximados. En un papel vale.
- Apunta tres citas en el calendario: revisión de márgenes y tarifas este mes, sesiones de presupuesto 2027 en octubre y la pregunta por escrito a tu proveedor de facturación sobre Verifactu.
Si haces las cinco revisiones y el resultado te deja más preguntas que respuestas —cobros que no cuadran, margen que no aparece, herramientas que no recuerdas haber contratado—, la auditoría gratuita es media hora para ponerle orden con alguien de fuera. Sin compromiso y sin humo.
Buena vuelta al cole.
Fuentes
- CEPYME. Observatorio de Morosidad: periodo medio de pago entre empresas en torno a 80,5 días.
- Vertice. Unused SaaS applications: en torno a dos tercios de las licencias sin uso o infrautilizadas.
- Real Decreto-ley 15/2025, que aplaza Verifactu al 1 de enero de 2027 (contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades) y al 1 de julio de 2027 (resto de obligados), recogido por Infobae.