Una pyme española cobra, de media, mucho después de lo que paga: el periodo medio de pago se situó en 80,5 días en 2025, un 34 % por encima del máximo legal. La previsión de tesorería a 13 semanas existe para que ese desfase no te pille por sorpresa.
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Por qué septiembre da sustos (y por qué no debería)
Agosto deja los cobros a medio gas: la factura que vencía el 20 de agosto se paga «cuando volvamos». Septiembre llega con las nóminas completas, los seguros sociales del verano y unos proveedores que también quieren ponerse al día. Y a cuatro semanas espera el 20 de octubre: IVA del tercer trimestre, retenciones y pago fraccionado, todo el mismo día.
El susto de caja de otoño no es mala suerte. Es aritmética con fechas. Y la aritmética se puede hacer antes.
En España se cobra tarde por sistema. Según el Observatorio de Morosidad de CEPYME, el periodo medio de pago se situó en 80,5 días de media en 2025, un 34 % por encima del máximo legal de 60 días que fija la Ley 3/2004. Solo el 30,4 % de los importes facturados se cobró puntualmente o por anticipado en el cuarto trimestre de 2025, y la proporción lleva un año bajando.
Esa espera tiene precio: el esfuerzo financiero que genera la morosidad cuesta de media unos 5.350 € al año a cada pequeña empresa. No puedes cambiar cuándo te pagan tus clientes de hoy para mañana. Sí puedes saber, con semanas de antelación, qué te va a hacer ese retraso a la caja.
Previsión de tesorería en una pyme: por qué 13 semanas justas
El método no tiene misterio: una tabla con trece columnas —una por semana— donde proyectas todo el dinero que entra y sale, y que actualizas cada lunes. Se llama previsión rodante porque cada semana cae la columna cumplida y entra una nueva al final: el horizonte nunca se acorta.
¿Por qué exactamente 13? Porque 13 semanas son un trimestre. Con ese horizonte siempre tienes a la vista el siguiente vencimiento trimestral de impuestos y al menos tres tandas de nóminas y seguros sociales. Más corto, y el 20 de octubre aparece cuando ya no hay margen. Más largo, y dejas de trabajar con fechas reales para trabajar con deseos.
¿Y por qué semanas y no meses? Porque el mes es una media, y las medias esconden los problemas: un mes puede cerrar en positivo habiendo pasado diez días en números rojos. Es el mismo defecto que ya contamos a propósito del reporting en tus datos mienten. La tesorería no se vive por meses: se vive por vencimientos.
Una aclaración: esto no sustituye al presupuesto anual. Responden a preguntas distintas. El presupuesto dice si el año sale a cuenta; la previsión de 13 semanas dice si llegas vivo al 20 de octubre.
Las seis filas que lleva (y el error típico de cada una)
| Fila | De dónde sale | El error típico |
|---|---|---|
| Saldo inicial | Los bancos, el lunes a primera hora. Todas las cuentas, no solo la principal. | Olvidar la cuenta «secundaria» o el cargo mensual de la tarjeta. |
| Cobros comprometidos | Facturas emitidas, colocadas en su semana de cobro. | Usar la fecha de vencimiento en vez de la fecha a la que ese cliente paga de verdad. Si suele pagar a 75 días, ponlo a 75. |
| Cobros probables | Pedidos y presupuestos aceptados aún sin facturar, ponderados por probabilidad (60 %, 30 %…). | Ponderar al 100 % «porque este seguro que entra». |
| Pagos fijos | Nóminas, seguros sociales, alquiler, préstamos, cuotas. Con su día exacto. | Los seguros sociales se cargan a mes vencido y cada mes «sorprenden» a alguien. |
| Pagos variables | Facturas de proveedor recibidas, por vencimiento aceptado. | Asumir que puedes retrasarlos gratis. Tus proveedores hacen esta misma cuenta contigo. |
| Impuestos | El calendario de la AEAT: IVA, retenciones, pagos fraccionados, con su fecha. | No provisionarlos porque «aún queda un mes». |
Debajo, dos filas calculadas: el neto de la semana y el saldo proyectado al cierre de cada semana. Esa última fila es la que importa: es la curva que te dice dónde está el problema y cuánto tiempo tienes para resolverlo.
La rutina: 20 minutos cada lunes
Una previsión que no se actualiza no es una previsión: es una foto vieja. La rutina del lunes tiene cuatro pasos:
- Actualiza el saldo real de todos los bancos y compáralo con lo que la previsión decía hace una semana. La desviación es la parte más valiosa: te enseña dónde estimas mal, cliente a cliente.
- Repasa los cobros vencidos que no entraron. No se borran: se mueven a la semana en que de verdad crees que entrarán, y se apunta quién es. Tres lunes seguidos moviendo la misma factura es una gestión de cobro pendiente, no una previsión optimista.
- Añade lo nuevo: facturas emitidas y recibidas esta semana, pedidos confirmados, gastos aprobados.
- Rueda el horizonte: elimina la semana cumplida y añade la semana 13 nueva, con sus fijos e impuestos ya colocados.
La primera vez no son 20 minutos: montar la tabla y localizar todas las fechas lleva dos o tres horas. A partir de la tercera semana, si los datos de partida están en orden, 20 minutos son suficientes. Si en tu empresa cuesta sistemáticamente más, el problema no es la plantilla: es que facturas, vencimientos y bancos viven en sitios distintos que no se hablan — las mismas causas que hacen lento el cierre contable, y que contamos por dentro en el cierre de mes por dentro.
Las tres señales de alarma que te enseña
1. Una semana en negativo
Es la señal obvia y la más valiosa. El drama no es que exista una semana en negativo: casi todas las pymes con estacionalidad la tienen alguna vez. El drama es descubrirla el jueves de esa misma semana.
Vista con cuatro semanas de antelación, esa semana en amarillo tiene soluciones baratas: adelantar una remesa de cobros, pactar con un proveedor mover un vencimiento diez días, ampliar la póliza de crédito con el banco con tiempo y sin urgencia. Vista con cuatro días, solo quedan las caras: el descubierto, el anticipo de facturas al precio que toque, o la llamada incómoda al cliente que te debe.
2. Demasiado cobro en un solo cliente
Cuando colocas los cobros semana a semana, se hace visible algo que la contabilidad no enseña: cuánto dependes de una sola factura. Si más de un tercio de lo que esperas cobrar en un mes es de un único cliente, tu tesorería no es tuya: es suya. Un retraso suyo de tres semanas —de los que, como hemos visto, son la norma y no la excepción— es tu semana en negativo.
La previsión no arregla la concentración, pero la pone delante cada lunes. Y eso cambia decisiones: pedir un anticipo en pedidos grandes, plantearse un seguro de crédito, o simplemente no fiarlo todo al mismo vencimiento.
3. El IVA que parece tuyo
El saldo del banco engorda con el IVA que repercutes a tus clientes. Pero ese dinero no es tuyo: está de paso hacia Hacienda. Si tu «colchón» de caja incluye IVA pendiente de liquidar, estás contando dinero ajeno.
La fila de impuestos hace ese descuento por ti, con fecha. El 20 de octubre deja de ser una sorpresa desagradable y pasa a ser una cifra concreta que llevas viendo cuatro lunes seguidos.
¿Te basta Excel? Casi seguro que sí
Aquí va la parte sin humo: para la mayoría de las pymes, una hoja de cálculo es suficiente. Trece columnas, las seis filas de arriba, y la cita de los lunes. No hace falta pagar nada para empezar, y empezar esta semana con Excel vale más que evaluar herramientas durante dos meses.
Pagar una herramienta de tesorería empieza a tener sentido cuando se dan una o varias de estas condiciones:
- Trabajas con varias entidades bancarias y descargar los movimientos a mano se come los 20 minutos del lunes. La agregación bancaria automática es lo primero que justifica una licencia.
- El volumen es alto: cientos de facturas al mes en cada sentido hacen que mantener los vencimientos a mano deje de ser fiable.
- Hay varias sociedades (o divisas) y necesitas la posición consolidada del grupo, no la de cada empresa por separado.
No te vamos a recomendar una marca: la elección correcta depende de tu banco, de tu ERP y de tu volumen, y cualquier lista de herramientas envejece en un año. Lo que sí te decimos es que la herramienta automatiza la foto, no la arregla: si los vencimientos de tus facturas están mal en origen, la herramienta solo te trae el dato malo más rápido. Ordenar ese dato de origen —que facturas, bancos y vencimientos vivan en un solo sitio y se hablen— es exactamente el tipo de trabajo previo que hacemos desde myCDO.
Y si tienes la dirección financiera externalizada, esta tabla no deberías estar montándola tú: una previsión de tesorería viva forma parte de lo que un buen servicio te entrega, o debería. En qué debe entregarte un CFO externo cada mes contamos el paquete completo.
- Hoy: abre una hoja con 13 columnas —una por semana, empezando por el lunes que viene— y las seis filas de la tabla de arriba. Rellena solo la primera columna: saldo real de todos los bancos y lo que vence estos siete días. Media hora.
- Antes del viernes: coloca las fechas ciertas hasta diciembre: nóminas, seguros sociales, cuotas de préstamos y el 20 de octubre con su estimación de IVA, retenciones y pago fraccionado. Tu gestoría te da esa estimación en una llamada.
- El lunes: bloquea 20 minutos recurrentes a primera hora para actualizarla, con los cuatro pasos de la rutina. Una previsión que no se toca cada semana muere en tres.
Si al montarla te aparece una semana en amarillo —o los números no te cuadran con lo que dice el banco—, en la auditoría gratuita la revisamos contigo: media hora, sin compromiso y sin humo.
Y si prefieres no ser tú quien la mantenga cada lunes, esta es una de las primeras piezas que montamos y operamos desde myCFO: con los datos ordenados en origen para que la cifra del lunes sea de fiar.
Fuentes
- CEPYME. Observatorio de Morosidad, II semestre de 2025 (abril de 2026): periodo medio de pago de 80,5 días de media en 2025, un 34 % por encima del máximo legal, y 30,4 % de los importes cobrados puntualmente o por anticipado en el cuarto trimestre de 2025.
- Autónomos y Emprendedor, con datos del Observatorio de Morosidad de CEPYME (II trimestre de 2025): la morosidad cuesta de media 5.350 € anuales a cada pequeña empresa.
- Ley 3/2004, de 29 de diciembre, de medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales: plazo máximo de pago de 60 días.
- Agencia Tributaria. Calendario del contribuyente 2026: plazos de IVA, retenciones y pagos fraccionados de octubre.