IA en finanzas: por qué baja la nómina y sube el gasto en IA

CFO Externo Madrid

Por Pablo Bordas, CFO

Hay una línea nueva en el P&L de cualquier empresa de servicios. Se llama inteligencia artificial. Y va a crecer.

Hay otra línea que lleva décadas siendo la más pesada. Se llama nómina. Y va a encogerse.

No es una opinión. Es una tendencia que ya está en los números, y que todo departamento financiero debería estar midiendo ya.

Cuánto ha bajado el coste de la IA por token

En 2022, generar un millón de tokens con la inteligencia de un GPT-4 costaba unos 60 dólares. En enero de 2026, esa misma tarea cuesta 0,05 dólares. Una caída superior al 99,9%.

No es un caso aislado. Epoch AI documenta desde 2025 que el precio de la inferencia lleva años cayendo de forma sostenida, más rápido que la curva de precios de la informática personal en los años noventa.

¿Por qué cae tan rápido? Cuatro fuerzas convergen: chips especializados (TPUs, LPUs, aceleradores dedicados), competencia feroz entre proveedores de modelos, coste cero de cambiar de proveedor, e inferencia local que en algunos casos elimina directamente la factura por token.

Por qué el gasto en IA sube aunque el token sea más barato

Aquí está la paradoja que confunde a muchos directores financieros: si el token es más barato, ¿por qué sube la factura de IA?

Porque se usa muchísimo más. Según Gartner, el gasto mundial en IA alcanzará 2,59 billones de dólares en 2026, un 47% más que el año anterior. El gasto en modelos de IA generativa crecerá un 110% solo este año, impulsado por el consumo de los agentes, que encadenan múltiples llamadas para completar un solo proceso.

Es la misma lógica que ya vivimos con la nube: cuando algo se abarata, no se gasta menos, se consume más. Cada nueva función de un software ya «trae IA de serie» y se factura como tal.

Así que sí: el coste unitario cae, pero el volumen se dispara. La partida de IA crece igual, solo que ahora compra muchísimo más trabajo cognitivo por cada euro invertido.

El impacto de la IA en las tareas administrativas y de operaciones

Aquí es donde la intuición de cualquier CFO encaja con los datos.

McKinsey Global Institute estima una caída de 1,6 millones de puestos de auxiliares administrativos y de oficina en EE. UU., junto con descensos notables en asistentes administrativos y roles de atención al cliente: tareas repetitivas, de recopilación de datos y procesamiento elemental de información, exactamente el tipo de trabajo que sostiene los departamentos de administración en una empresa de servicios.

Goldman Sachs Research estima que unos 300 millones de puestos a tiempo completo están expuestos a la automatización por IA a nivel global, con los servicios administrativos y legales entre los más afectados.

El patrón se repite en todos los informes: las tareas más expuestas son las cognitivas, rutinarias y predecibles. Introducir datos. Generar informes. Conciliar facturas. Redactar borradores estándar.

Por qué esto es estructural, no una moda pasajera

Tres razones explican por qué esta transición no es coyuntural:

Coste marginal. Un agente de IA trabajando de forma continua tiende a un coste marginal cercano a cero, mientras que una hora administrativa humana sube con la inflación salarial y las cotizaciones.

Productividad antes que plantilla. Los estudios de Harvard Business School encontraron que profesionales que usaban IA generativa completaban tareas significativamente más rápido y con mejor calidad. La productividad por persona sube antes de que se reduzca la plantilla.

Cambio de naturaleza contable. Se pasa de un coste fijo (nómina, cotizaciones, vacaciones, bajas) a un coste variable que escala con el uso (tokens consumidos, llamadas a la API, cómputo). En un P&L, eso no es solo un cambio de importe: es un cambio de naturaleza del gasto.

Qué significa esto para el CFO de una empresa de servicios

Si diriges o asesoras la dirección financiera de una empresa de servicios profesionales, la lectura práctica es esta:

  • La partida de IA dejará de ser un experimento de innovación y pasará a ser una línea operativa más del presupuesto, como ya ocurre con el software o las licencias.
  • La plantilla administrativa y de operaciones de bajo valor añadido se reducirá, no por despidos masivos de un día para otro, sino por no reposición de bajas y jubilaciones, sustituidas por flujos de trabajo con IA.
  • El talento que sobrevive y crece es el que sabe dirigir y supervisar agentes de IA, no el que compite con ellos en velocidad.
  • El ahorro que genera esa reducción no va directo a caja: se reinvierte en la propia partida de IA, en formación de equipos y en funciones de mayor valor añadido, como el análisis financiero y la relación con el cliente.

La pregunta que de verdad importa

No es si esto va a pasar. Ya está pasando, con datos públicos de Gartner, Goldman Sachs, McKinsey y Harvard sobre la mesa.

La pregunta es a qué velocidad rediseña tu empresa su estructura de costes antes de que lo haga la competencia. Las empresas que traten la IA como una partida de innovación puntual llegarán tarde. Las que la traten como una nueva línea estructural del P&L —con presupuesto, gobernanza y seguimiento como cualquier otro coste operativo— serán las que capturen el margen.

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